
Me acosa inmovil el nervioso azar
horadando
la cara desertora del viento.
Los absurdos que asoman
el soplo del tiempo
cogen en una lágrima
los ojos en el vientre del corazón.
Y los ensueños del sexo
en el primer lecho
con la certeza deshojada
en los pasos muertos
en la luna submarina
de tu cuerpo vulnerable.
Flujo mudo de tu vértice
impunemente
lejos de tu silencio helado
en la verde crisálida del mar.
(*) PEDRO OLÓRTEGUI HUAMANÍ
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