miércoles, 16 de julio de 2008

las insondables bóvedas de la angustia*


"El Tiempo era un vasto mar que me tragaba, y de su seno angustioso y tenebroso mi alma salía cubierta de recuerdos como si hubiese vivido mil años"
Valle-Inclán, La lámpara maravillosa

A veces
me llama la infancia
y miro
la pesada sombra gris en el final del tiempo
el desnudo féretro del silencio
el alambique que trasunta el aguafuerte del crepúsculo
el paso callado en el itinerario del exilio
la súbita Némesis y el análogo destino
el abismo de la eternidad en el otoño de la muerte
la brevedad y el presentimiento
el nudo en el ruido urgente de mi boca
las páginas anónimas y la disensión del extravío
el azar impasible del camino
los menudos hombros en el gélido pecho de tus manos
el soplo vagabundo de los gatos
el mar íntimo
el horizonte quieto
el perfil de tus ojos en el viento
el celacanto en la soleada orilla de las aureolas
las fauces del olvido en su apariencia
el cielo moribundo
el grácil relámpago
tu cabellera como un incendio
los faroles en la aurora como alondras
y el universo
en el cajón interior de la luna.

(*) PEDRO OLÓRTEGUI HUAMANÍ

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