
El refugio vagabundo del crepúsculo
A Lizette; luz, oleaje, todo viento.
“No me des tregua, no me perdones nunca. / Hostígame en la sangre, / que cada cosa cruel sea tú que vuelves”. El sabor de la despedida me dejaba aguardando tu posible indiferencia. Mis palabras bostezaban en tus inescrutables orillas; mientras un poema algo infame, era el medio irremisible, abrasador, de pensar en ti.
Presentí la distancia, más aún, si esta excusaría aquel silencio tuyo, turbador. Adoré las migajas y las ternuras, esas manos vacías y el viento libre, las noches continuas. Afine tu ausencia y reinventé las promesas. “Yo te pido la cruel ceremonia del tajo, / lo que nadie te pide: las espinas / hasta el hueso. Arráncame esta cara infame, / oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre”.
Y te espero, sin esperanza, y te añoro, sin distancia, y de noche.
(*) PEDRO OLÓRTEGUI HUAMANÍ
3 comentarios:
Me ha encantado, sobre todo lo de "Y te espero, sin esperanza, y te añoro, sin distancia, y de noche." Me trae muchos recuerdos.
saludos ^^
creo que si vas a dedicar algo a una persona deberias hacerlo de manera directa y no de forma genérica para dar a entender que es para cualquiera que te lea.
Lizette
quienes son o que deben ser las mujeres, que se merecen ser dedicadas en tus escritos, ¿que de especial deben tener?
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