
Más allá de "la llama gris de la muerte", así Federico,
como lo dijiste.
El espacio es una maraña delirante, una aprehensión, un nudo en el silencio. Una respiración en su primera pregunta y su consecuencia.
Es la sombra, la vaguedad y la turbia marea de la voz en la nebulosa hoya del azur. Donde se bifurcan los bífidos sueños de la muerte, donde las huellas de tu pelo, en la bruma crepuscular todo, gana claridad.
(*) PEDRO OLÓRTEGUI HUAMANÍ
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