domingo, 26 de julio de 2009

heterodoxia*


Al cerrar los ojos
los abro dentro de tus ojos.
Octavio Paz



EN LA HABITACIÓN, SE CONFUNDÍA CON UN ANGUSTIOSO cuadro de Munch, la nebulosa silueta gris del opio y un discordante radiocassette intentaba tomarle el pulso a la oscura canción de un extraño cantante. Acostumbrado a olvidar el tiempo, más no, la angustia y la soledad que eran sus miedos más siniestros, repasaba sus pasos lentos y el otoño de sus vagos sueños desiertos.
Hizo su trabajo el abatimiento. Esperó. El torso perezoso de sus manos lo inquietaban y el oscuro oleaje de la noche se confundía con los bostezos y con el azul lugar, más allá de sus leves deseos.
De súbito, aquella mortal mirada repasó insaciable su rostro. Despertó. Se colgó del cielo, se colgó después del techo y más tarde del suelo. Ahora escarba para suspenderse, eternamente, en las inmensidades del abismo.

(*) PEDRO OLÓRTEGUI HUAMANÍ

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