
a juan, luis emilio, enrique y alejandra,
por sus voces que me corroen a la distancia.
AQUÍ COMO VOYEUR INEVITABLE CON LA LENGUA RANCIA sudando en la garganta.
Aquí con el porno y la pajita y la mortaja del ultimo retorno.
Aquí con los cabaretes en el jardín de tu jirón agironado.
Aquí con la risa y sin prisa cuando tengas frío.
Aquí el agitar del asesino.
Aquí a riesgo de tu boca como funámbulo en la cuerda floja.
Aquí como Rocín subnormal en un domingo de resaca.
Aquí con mi agravio de bello Aladino ceniciento a voz de Calamaro y como ebrio putañero en el país de los enanos.
Aquí como Tarantino sin padrino y como la casada infiel sin Frankestein.
Aquí como Al Capone bucanero con traje de Robinsón y sombrero de guachingtón en versos de García Montero.
Aquí tardando en llegar como Alejandra que a mis díez y cuarenta y en un soneto adivinará mi abracadabra.
Aquí como Piter Pan sin Wendys ni Magdalenas y Joaquínes sin Jimenas.
Aquí el reposo y la palabra nunca mías y el crepúsculo bullendo fatigado en los ingobernables ojos de mi Carmela.
Aquí con las ferias y las histerias.
Aquí como cardenal cucufato y monaguillo jubilado.
Aquí como Gioconda calentona en el polvo hospitalario de las putas respondonas.
Aquí como desalmada solterona y tímida fulana.
Aquí los oscuros rostros de la noche alineados a tiempo de vuelo dispersando su caída.
Aquí el silencio que principia a la tragedia en la brevedad fecunda del instante.
Aquí el relámpago que se vuelve nada en su aplomo y el insomnio y la agonía fúnebre y vacía.
Aquí la inquietud que toca de costado y el hombre atado a su destino en una piel de doble filo.
Aquí el implacable inmóvil de la piedra y el tiempo perdido en el absoluto que vaga en busca de sus ecos.
Aquí tarde y breve se revierte la memoria y el aire es lluvia y planta el fuego.
Aquí el desconocido nombre de las aves en la añoranza diáfana de la mañana y los albatros recostados en los muslos abrazados de los desconocidos.
Aquí el círculo infinito de los espejismos y las golondrinas a cielo raso en el huracán de sí mismos.
Aquí la sospecha hurgando la amargura y el enemigo como mudo compañero de la desventura.
Aquí el puerto que se agosta en mayo, se trastoca en otoño y se equivoca y se tarda en el exilio.
Aquí el epitafio es olvido y el desengaño otro destino.
Aquí sobre la sed bajo los puentes con tintos de verano lavando las cenizas.
Aquí la orilla que muda amanece y que ya no está y que es nunca más lo perdido.
Aquí el olor funerario que de repente se agazapa en las mareas.
Aquí la inocuidad sombría.
Aquí el vértigo que enlutó la herida.
Aquí lo de menos.
Aquí el entierro.
Aquí el polvo.
Aquí los cuervos.
Aquí la muerte.
(*) PEDRO OLÓRTEGUI HUAMANÍ
5 comentarios:
Estás en todos los "aquíes" menos en ti. Y funámbulos lo somos todos. Qué hacer si la vida es un cabaret y nosotros hacemos la función. Bacán este autoconfesionario.
Estás en todos los "aquíes" menos en ti. Y funámbulos lo somos todos. Qué hacer si la vida es un cabaret y nosotros hacemos la función. Bacán este autoconfesionario.
A veces
me llama la infancia
y miro
la pesada sombra gris en el final del tiempo
el desnudo féretro del silencio
el alambique que trasunta el aguafuerte del crepúsculo
el paso callado en el itinerario del exilio
la súbita Némesis y el análogo destino...lindas cOmpOsiciOnes felicidades
Una perfecta simbiosis sus "aquíes".
Gracias por su visita en mi blog.
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